Se declara un empate. Tras un lento -lentísimo- escrutinio, donde se estrenó la boleta única en la provincia, el peronista José Manuel De la Sota ganó las elecciones a gobernador con el 42,59% de los votos y empató al radicalismo en cantidad de gobernaciones, con cuatro cada una. Sus competidores, el senador del Frente Cívico, Luis Juez, y el diputado radical Oscar Aguad, quedaron lejos con 29,51% y 22,93% respectivamente. La elección de Córdoba, segundo padrón electoral con más de 2 millones y medio de votantes, comienza a diseñar nuevamente el panorama de cara a las inminentes elecciones primarias del próximo domingo, dándole un empujón a la candidatura del peronismo disidente representado por Eduardo Duhalde. Aún así, el ganador advirtió al Gobierno que "cuente con Córdoba para unir y no para dividir". Mientras tanto, Hermes Binner y Ricardo Alfonsín pierden terreno en uno de los distritos más importantes que iba a ayudar a impulsar sus candidaturas presidenciales.
De La Sota, viejo caudillo pejotista de la provincia, supo ser diputado y senador por Córdoba y ya tiene en su haber dos gobernaciones (1999-2007) y fue ese el eje de su campaña. En la víspera de las elecciones, "el Gallego" eligió el silencio -a la manera de Reutemann- y sólo espero, confiado, que sus gestiones pasadas le entregaran el triunfo que al final se le terminó dando. De la Sota siempre pisó fuerte en la provincia mediterránea y fue clave para romper la hegemonía radical en la provincia. A nivel nacional, astuto siempre, supo mantenerse a pie del cañon para ser el representante nacional del peronismo, aunque se bajó en 2003 ante el llamado de Duhalde -que luego tomaría Néstor Kichner. Aunque no se mostró confrontativo con el gobierno nacional, esta victoria envalentona al peronismo federal de Duhalde que comienza a ver con este apoyo del caudillo cordobes un posible ballotaje contra "Cristina". Obviamente, De la Sota también va a sacar redito de su victoria y con este alto grado de legitimidad comprobada puede empezar a conformar un futuro armado presidencial para 2015.
Para Juez fue sencillamente una elección inesperada. Luego de que en 2007 fuera casi gobernador luego de que lo robaran en el escrutinio contra el peronista Juan Schiaretti, el verborrágico senador no concebía que el peronismo le sacara tanta diferencia. Con su baluarte en la ciudad de Córdoba, Juez se mostraba como una de las alternativas para romper con el bipartidismo que viene disponiendo la vida política de la provincia. Además, era una de las fichas ganadoras de la candidatura presidencial del Frente Amplio Progresista, donde Hermes Binner confiaba con tener el voto mayoritario del segundo padrón electoral, sumado a su Santa Fe, para recién allí comenzar a hacer pie en todo el territorio argentino. El FAP tendrá que aguantar y ver como será su destino en las primarias sin uno de sus peones más importantes.
Para el radicalismo no ganar en una de las provincias que siempre fue un bastión histórico de su fuerza es una derrota calificada de fracaso. Desde la vuelta a la democracia supo tener cuatro gobernaciones seguidas de la mano de Eduardo Angeloz y Ramón Mestre, que luego De la Sota en 1999 cortaría. El diputado Aguad sabía de la primacía del peronismo y de la última buena actuación de Juez, por lo tanto, ganar era una hazaña bastante díficil, aunque con el manejo de la campaña por parte gurú ecuatoriano Jaime Duran Barbas - jefe publicitario de Macri- más de uno le ponía fichas a la remontada. Aún así, ni los globos pudieron romper la hegemonía pejotista. De cara a las nacionales, esta derrota no deja bien parado al diputado Ricardo Alfonsín: el candidato por la Unión por el Desarrollo Social no acumula victorias en ninguna gobernación hasta el momento y apostaba sus últimos porotos a que Aguad hiciera una gran elección en Córdoba que lo impulsara como una real oposición contra el Frente Para la Victoria, por lo menos en lo numérico.
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